Raíz en tu pecho

 


Cuando en Prema escalo a tu pecho

lo hago con el peso mismo de los sueños,

voy enraizándome ahí.

Primero la oreja y el cachete,

-casi siempre del lado derecho-

y me pierdo en tu sístole y diástole.

Mi pelo cae hacia el otro lado,

la mano acaricia, te busca, te implora,

trepo hasta el cuello, te inhalo, te beso.

Tu pecho es suave, me mueve en cada respiración

entre la calma y la tentación.

Siempre termino subiendo

el resto de mi cuerpo al tuyo,

las pieles ya se reconocen, están a gusto.

Me sostenes de ahí, sí, con las dos manos

como para asegurarte no perdernos

en la montaña rusa que está por llegar.