Leo sobre tu piel un idioma nuevo.
Abuso de mi hipermetropía,
pegándome a tu espalda,
hurgando en todos los centímetros del cuerpo
como para aprenderlo de memoria.
Tacto y gusto, toco y saboreo.
Me pierdo. Recorro el misterio,
encuentro tesoros,
te escribo una poesía en cada poro
y lo que se hace poesía ya no puede morir.
