Mi idea de vos






No sos ese amor recíproco, ni valiente, ni certero. Y yo, que sí sé de valentía, te quiero igual, a pesar de ir cambiando mi fuego por tu tibieza. 

No sos el del corazón y los ojos abiertos capaz de entregarse al sentir, por eso no vas a entender nunca mi paso por tu vida. Aunque a veces desconcertas.

Y mi corazón va a romperse sin comprender alguna vez la impuntualidad de los años, lo desparejo visto desde afuera, eso que solo nosotros logramos equiparar naturalmente, en un mínimo espacio de lugar y  tiempo. 

El dolor para siempre del inoportuno "ni" que me cambió los días.

El pliegue en la nuca. Siempre preferí el pelo más largo. Fino y suave el pelo, y las manos. Me dejas acariciarte y te gusta, y me acercas y no nos soltamos.

Vos me abrazas, pero no alcanza, eso no sostiene el tiempo que transcurre, solo lo detiene un rato y todo sigue después, como si nada. 

Y me río, hacemos chistes porque es más fácil ya no decir. Pero mi pecho se estrecha junto al tuyo desesperadamente agonizante, golpea como pidiendo auxilio y tu respiración quiere esconderse y tus dedos saben recorrer pero se privan, todo en vano. 

La vida se automatiza pasadas las 9.30 o con mucha suerte y de vez en cuando después del mediodía. 

No serás llamado el gran amor de mi vida, pero todo lo imborrable e imposible va a caber siempre en tus iniciales. Ah, me olvidaba, hoy vi "La idea de ti" y casi vuelvo a tener esperanzas. Todo pasa, no te asustes otra vez.