La gota de la boca

 




¿Viste con qué liviandad la nariz descansa

sobre el bigote poco recortado?

Es que la curva de ese labio es tenue,

refleja la ondulación tímida

de una ola sin romper en la inmensidad del mar.

Invita a recostarse a lo largo. Qué utópico lecho.

Hay más, porque ahí mismo -en el centro-

una gota ínfima asoma sin caerse

y se encuentra con la carnosidad donde podría vivir,

que tienta a morder,

fuente que anhelo para saciar mi sed,

rocío breve,

dulce ser.