Polonia-Arabia Saudita

 




Las voces no, no siempre. 

¿Acaso el cuerpo no grita

con los pasos que se acercan, 

o cuando los dedos

- milímetro a milímetro-

van y vienen sobre extensiones de piel,

como un acto existencial, 

necesario y urgente, 

pero simple,  liviano?

¿O el diálogo de unos brazos

con otros, enredados, 

acortando distancias?

¿O los ojos cerrados sobre un hombro, 

un cuello, un pecho?

Así lo absorbió de principio a fin

y mientras sucedía

advirtió una extraordinaria felicidad, 

parecida a ninguna otra. 

Entonces, aspiró hasta por los poros

cada gota de oxígeno, 

cada caricia. 

No, casi no sonaron palabras, 

la poesía se talló sola

sutil y silenciosa

haciendo volar el tiempo

como una pelota a punto de marcar gol.