Muerdo los labios
las uñas,
trago la tinta de la birome,
la desparramo luego
compulsivamente
como catarata
o volcán en ebullición
que libera lo atorado,
eso que quiero gritarte.
No sale gratis tu roce.
Es incontinencia
lo que ahora me sube
desde las plantas,
amuro los pies al suelo
para no correr a verte,
una vez más.
Qué locura
soñar que en algún segundo
a tu corazón le laten ganas
de venir a enloquecer conmigo.
