Cruzo la calle
y trato de contar los adoquines.
Me resulta imposible, te pienso.
Estás ahí todo el tiempo
y hoy mucho más.
Llueve, no estas ni cerca.
entonces no encuentro el sentido
de ir mirando alrededor.
Busco el suelo no más,
aturdida de sensaciones
que me llevan a vagar los ojos
sin fijarlos
sin poder contar adoquines.
