Algunas tibieces bien saben,
aunque me interpela pensar si serán
más perdurables que los extremos.
Regocijo al sostener tu mano
y que entrelaces la mía,
sin esperar nada más.
Me alimento de a sorbos en las mañanas,
y de abrazos, aunque nunca
vayamos a comernos la boca.
¿Hasta cuándo? ¿Hasta dónde?
Podría perpetuarlo si supiera
que el final también será templado,
que nada desbordará de su curso.
💛
