Revelación






Grata sorpresa en medio de un rato habitual. 

De repente la mano tuvo otro tacto, 

en cada paso la piel se rozaba, 

se sentía plena, y las pupilas querían evitarte

torpe e inevitablemente.

Todo fluía como el baile. 

A tono con el grupo y volver a buscarte, 

sin querer posé la nariz sobre tu cuello

y viajé, me fui a pensar

¿cómo es que recién te veo?