De otra luz

 



No tiene rarezas ni extravagancias

pero se distingue, magnífico.

Su belleza es sencilla y así su andar.

Erguido, apenas pausado, callado.

Calza una simpleza que se me revela

más cuando me sumerjo en sus llanuras.

La barba a veces recortada,

a veces larga-como las uñas y el pelo-

enmarca la nariz plana

que se posa sobre esos labios tibios

que siempre me reciben con una sonrisa.

Tan natural que sobresale en mi multitud,

tan indispensable que me propongo

cuidarlo para siempre de mi impulso.