De decires y sinfines

 


De una forma u otra

los que sentimos

con el corazón galopante

terminamos diciendo lo mismo.

Hablamos desde los huesos.

Su temblor y el desvanecimiento.

Proclamamos cordura

en medio de lo ordinario,

pero si la conseguimos

preferimos dar un nuevo salto

para hacer oda del deseo,

las carencias o los sinfines.

Casi siempre hablamos de florecer,

de trascender, de melancolía,

por lo que fue o lo que vendrá.