Creo que la búsqueda urgente e incansable por amar,
deviene de la necesidad de ser amada.
Demasiada soledad. Demasiado dar.
Disponible, atenta, cuidadora,
abrazo permanente que ya no encuentra
de dónde alimentarse.
La maternidad, la casa, acalorar el hogar,
el intento de celebrar la rutina.
El supermercado con auriculares termina siendo
el paseo de la semana, y el baño la guarida.
Ni yo puedo mimarme, no me causo gracia,
hay cada día un espíritu más vacío.
