Todo lo que tuvimos fue ilusión.
Desde el comienzo.
Porque estábamos hambrientos
de ver y ser luz,
pero nos encandilamos.
Y más tarde intentamos
amoldar los pasos
a lo que ya estaba en juego
y rebotamos, nos chocamos,
avanzamos, frenamos.
Puede ser cualquier cosa,
menos aburrido.
La ilusión se maquilló
para vestirse de gala.
