Las veredas
están sucias y las bocinas suenan,
sin embargo
este sol de primer invierno
me hace ver
todo lindo.
Las hojitas
secas a punto de caer
tambalean en
las ramas y yo,
que miro
desde la ventana andante,
sonrío y me
dejo llevar
en este viaje
diario donde encuentro
formas y
reflejos nuevos,
viento y frío
que no me tocan
porque soy la
iluminada del sol.