Lo que queda

Yo, la que espera, la postergada
capaz de transformarme en polvo
para luego tomar la forma que aquel elija.
Paciencia de últimas líneas, 
carencia que está de sobra, 
brillo de sol de otoño...
y  la esperanza continúa en una botella
que quedó no más enterrada
y sólo esa fue su historia:
buena puesta en escena, papel bien decorado, 
y a partir de ahí máscara desvanecida
y un buen paisaje.