Donde fuimos

Y así te aparecerás, altivo, campante, 
a saltitos sobre tu orgullo...
y admito que quererte un poco también parte de ahí. 
No te culpo, yo me ofrezco. 
Y eso no me engrandece, 
aunque reconocerlo de algún respiro. 
Ahora la liberación está más cerca. 
No voy a interrumpir con poesías tu espacio
ni con palabras que no entendés, 
pero temo que un día
el silencio sea tan grande
que ni mi arrebato de locura y juventud
logren encontrarnos el punto en común.