Mañana vas a olvidar tu latido de hoy,
la certeza que te rodea bajo la lluvia,
tus ganas del día que viene, esas que no están.
Entonces, niña, vas a andar sobre huellas sin inventarte,
creyendo ver el sol,
atravesando bosques que no crecen.
Y vas a permitirte nublar los ojos,
sumergirte en tu propia sal cuando en el fondo,
tu espíritu pertenece a otro nivel,
a un estado puro de alegría, serenidad y brazos abiertos.