Detenida

Esto de salir al mundo así, descolorida, 
de afrontar Buenos Aires a la hora pico
con un vestido poco conocido
que no me sienta nada bien.
Con cristales en el pecho y los ojos. 
Invisible y perdida. 
Al menos el cielo por momentos
se despeja y me tiende una ilusión. 
Creo que el tiempo se detuvo 
ahí donde me oxidé.