Saquémonos los abrigos
y
bailemos sin tanto cuidado
que las huellas que ahí
vemos
las podemos desdibujar.
Cuántos colores se nos
vienen
a los ojos liberados
y al sonido irremplazable
de nuestra respiración.
La alegría por tu
encanto,
el crujido de tus pasos,
la brisa de tu bosque...
razones para celebrar.