Ese bosque



Hay un lugar con magia, con luz infinita en sus rincones y una bienvenida constante que despliega el viento. 
Pasajes puros de aire renovado, que te embargan la respiración y sostienen en el mismo tiempo en que el alma descubrió la primera sonrisa. Todo se multiplica, y ya no sabés si estás por su verde o por su gente, ni querés la respuesta. Sin explicación hinchas el pecho desde cada dedo del pie y sostenés una mirada tan alta como la luna, tan clara como ella. Se posan mariposas para volverte más colorido y bajás un fruto del árbol que generoso te alimenta mientras el agua te brilla como espejo. Allí, donde todo convive sin molestarse, el hombre sabio anda cuidadoso lo verde, la tierra y el azul ganando la energía más vital para el corazón del planeta. Ganando alegría