Todas las noches
que he dormido contigo
escalé cada vértebra
que construye tu espalda.
He sembrado mi energía
en cada ojal imperceptible
de la extensión de tu carne.
He dormido cada noche
en una ciudad distinta
dentro de tu territorio
deambulado descalza
sin que tomaras conciencia
que durante todos estos días
he dormido contigo.
Tomado prestado de María Gabriela Abeal,
con adaptaciones propias