Podes llamarme mujer
o pronunciar mi nombre
cuantas veces quieras,
hasta el día del juicio final.
Pero antes de volverte hielo y acero
contame esos cuentos
con finales llorosos,
entonces cuando mires hacia adentro,
empapado en mi olor, vas a descubrir
quien es la que duerme en tu falda.
No vale copiar!