Sin importancia


Nada de lo que pueda contestar

servirá de consuelo para tus manos,

y en tus ojos seguirá brillando

el picante verdoso que te tiré ayer.

No digas que no esperabas esta voz,

y no finjas seguir entero ante mis hombros,

ya tu máscara se diluyó en el ocio.

Te presto la capa de silencio

que me dejaste tiempo atrás

para que se coma tus dedos.

Imagen