
Un minutero estancado cuando hace frío
es lo más ingrato que puedo descubrir.
Lo espontáneo no es apetecible ahora,
porque los cordones se siguen moviendo
a los pies de tus pies, y de mis brazos.
Y si te alcanza la noche
entre los dientes de la bestia?
Te gusta morir a cada instante,
helarme y helarme la piel.