En tu balcón



Conozco este repicar en el corazón
esta ansiedad redonda.
Ganas de todo, pero no puedo más que mover mis dedos.
Esa sensibilidad me atacó por la espalda.
Tanta poesia junta puede aturdir.
Me erizó la piel sentir como brotaba de los ojos altos,
Del lacio oscuro sobre ellos,
de las manos y del agua misma.
Se rebalsaba el lugar, las paredes,
el balcón se caía y no,
yo jugaba con eso y con el fuego en la mano.
No puedo dejarme ir.