Voy a cruzar las piernas y mirar tu sonrisa cómplice sabiendo que no es el último encuentro. Las sombras se ríen de mi integridad, se burlan de mi acento y se acercan muy suavemente al abrazo disimulado.
La pollera se quedó inmóvil al costado de la chimenea, y el fuego la consume viva, como a mí. También la mente, el corazón y la tentación de volarle la cabeza al tiempo de un beso en el pulso. Pero eso es imposible. A quién se le ocurre que con un beso se pueda detener el tiempo! Es que me pasa siempre, quiero solucionar todo con besos. Y no son más que adicciones temporales en peligro de extinción.
No vale copiar!