
El espejo despidió sus retazos // y no hubo quien no lo sintiera.
Desgarradas las carnes, abiertas y jugosas,
tratan de armonizar la escena.
Todos festejan bailando los siete años que vendrán,
y refrescando al viento las heridas// Se someten a fotografías.
Irreparable el momento en que, con los dientes afilados,
desgarran la piel que queda, disolviendo en su boca la sal de los poros
y escupiendo después
tan solo la grasa.